Convertir el estrés en fortaleza

El estrés continuo puede hacer que enfermemos, si bien en estudios recientes se ha demostrado que también puede ser un recurso en un día ajetreado.

Nuestros cuerpos son asombrosos, están perfectamente adaptados al medio ambiente de la Tierra y cuentan con diversos mecanismos de defensa para garantizar la supervivencia humana. Uno de ellos es el estrés. Cuando estamos asustados o estresados aumenta la circulación de la hormona cortisol por todo el cuerpo, se libera energía y nos preparamos para luchar, huir o —lo que es más importante en la sociedad actual— trabajar duro. Desafortunadamente, la vida diaria nos depara un número excesivo de situaciones que causan estrés.

No obstante, los estudios recientes indican que no siempre es el propio estrés lo que supone un riesgo para la salud, sino también lo que pensamos sobre el hecho de estar estresados. Es decir, si percibimos el estrés como algo positivo o negativo.

LEE TAMBIÉN: Cinco consejos para mantener la mente ágil

El estrés prepara el cuerpo para los retos

Kelly McGonigal, psicóloga e investigadora de la Universidad de Stanford, cree que se pueden salvar vidas cambiando la forma de pensar sobre el estrés. Tras recopilar varios estudios recientes que demuestran los aspectos positivos del estrés, concluyó que el estrés es peligroso si uno cree que es peligroso. En un estudio, las personas que tenían pensamientos positivos sobre el estrés, presentaban una salud incluso mejor que las que no estaban especialmente estresadas. Además, la idea de que «el estrés es bueno para mi actitud» se tradujo en un mejor desempeño en el trabajo y menos complicaciones psicológicas.

Según McGonigal, puede resultar útil intentar ver el estrés como un recurso que nos aporta más energía y nos prepara para responder a los retos.

LEE TAMBIÉN: ¿Te faltan vitaminas? Tu cuerpo intenta decirte algo

Consejos útiles para un mejor control del estrés

Con una agenda laboral apretada donde hay fechas que cumplir, niños que dejar en la guardería, actividades de ocio y la preparación de las cenas, los retos que se presentan pueden ser muchos. Y los trastornos relacionados con el estrés, como la ansiedad y el síndrome de desgaste profesional (burnout), no son algo que desaparezca con un simple chasquido de dedos. Pero antes de llegar tan lejos, vale la pena probar el método de McGonigal e intentar valorar positivamente el estrés, en lugar de preocuparse por lo peligroso que es. Quizá sean esas mismas preocupaciones las que nos llevan a enfermar.

Estos son algunos consejos para convertir el estrés en fortaleza:

  • Cuando detectes los signos típicos del estrés (aumento de la frecuencia cardíaca y del ritmo respiratorio), piensa en ello como una confirmación de que tu cuerpo funciona bien y se prepara para afrontar los retos del día.
  • Intenta valorar positivamente el efecto del estrés, es decir, que nos hace más duros y capaces de rendir más.
  • Si dispones del tiempo y la oportunidad, utiliza esta energía extra para un entrenamiento rápido. Las sentadillas y las flexiones, por ejemplo, pueden hacerse en cualquier lugar, incluso en la oficina.
  • Cuando se está estresado, el cuerpo está en el denominado modo de «lucha o huida». Esto se puede aprovechar para decir y hacer cosas que uno normalmente no se atreve a decir, como por ejemplo, pedir ayuda a los compañeros.
  • Piensa en positivo y busca una solución. Utiliza la energía extra para ponerla en práctica.
  • Disfruta de las oleadas de energía que nos hacen sentir vivos.
  • Utiliza esta energía para decir NO.

 

 



Orkla Health
Todos los derechos reservados | Mollers 2018 Copyright